La primera visita fue de un grupo de niños de primaria baja. Fueron educados, conservaron el silencio debido y escucharon atentos la larga plática meramente informativa de la maestra. Una fiel muestra del tradicionalismo (de cuatro esquinas de 90 grados) de la educación en nuestro país, no hubo preguntas al grupo, ni llamadas a la curiosidad o alguna expresión de asombro, nada de eso, solo datos acerca del espacio de los libros y del Quijote de la Mancha sin Cervantes de una figura decorativa en un estante. Se portaron a la altura, pero tampoco ellos formularon preguntas, solo escucharon y aceptaron u olvidaron. Llego mas tarde un grupo de la primera generación de las carreras de leyes, administración y contabilidad de la universidad. Todos arriba de los 70 años, hacian mucho ruido, caminaban lento pero hablaban mucho y muy fuerte, logre escuchar saludos, palmadas en la espalda, risotadas y comentarios repetitivos. No hubo mucha atencion a los detalles de parte de los guia...